sábado, 6 de abril de 2013


Fina linea que marca
ínfima separación
entre la eufórica alegría
y la desesperación.

Se me antoja soez,
la fácil errata de mis dedos
que acarician el desconsuelo
de tener la meta cerca
y doblegarme de nuevo al miedo.

Jugar mejor que nunca
perder como tantas veces
levantarse esta vez no será fácil
más, cuando es el único sendero.

Tal vez, no era un juego...
y entre necios esta el señuelo
quién antes lo pesque
se queda en fuera de juego.