Nunca le dio la mano a nadie. Ni siquiera para saludar. Se limitaba a hacer ese pequeño gesto de cuello en muestra de respeto. Y hoy, delante de su peor enemigo, al que más odio y rencor tuvo durante toda su vida le estrechó la mano. Tenía la mayor sonrisa que jamás le vi. Le soltó la mano. Su mujer ante la sorpresa, fue a darle las gracias. Él se limito a decirle: “Lo siento señora, incluso muerto sigue teniendo mal gusto para elegir corbata.
Programa del 13_ 03_ 2012
Hace 28 minutos



2 Inquietudes...:
El gusto ante todo. Sí.
Un beso o 2 #
ains...vaya tela!! la corbata digo!!
Feliz año!!
Un beso!!
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