jueves, 12 de enero de 2012

Corbatas



Nunca le dio la mano a nadie. Ni siquiera para saludar. Se limitaba a hacer ese pequeño gesto de cuello en muestra de respeto. Y hoy, delante de su peor enemigo, al que más odio y rencor tuvo durante toda su vida le estrechó la mano. Tenía la mayor sonrisa que jamás le vi. Le soltó la mano. Su mujer ante la sorpresa, fue a darle las gracias. Él se limito a decirle: “Lo siento señora, incluso muerto sigue teniendo mal gusto para elegir corbata.

2 comentarios:

Eleanor Smith # dijo...

El gusto ante todo. Sí.

Un beso o 2 #

Sensaciones Sensation dijo...

ains...vaya tela!! la corbata digo!!

Feliz año!!

Un beso!!