lunes, 31 de octubre de 2011

Día de los Santos

Un año más...y como todos los años, un ciclo se repite de nuevo. Nunca creí en los santos de nadie, ni siquiera en los santos de los que la gente no habla o a los que no se recuerdan. Y eso que si por intereses fuera, San Julianes hay 7 reconocidos, 7 días al año, más el día de todos los santos, más el cumpleaños, el bautizo...y así un sin fin de días que deberían ser fiesta para todos y cada uno de nosotros. Pero soy más pragmatico que otra cosa, y celebro cada día que abro los ojos y respiro. Cada momento en el que sonrío o me duele el estómago de las risas que me paso con alguien que quiero. Cada sorbo de café, aunque sea malo o aguado que puedo tomarme. No, si de mi dependiera no existirían los días festivos, ya fueran santos, navidad, dias internacionales de lo que sea, ni nada por el estilo. Todos, y absolutamente todos los días deberían ser considerados un privilegio para los que seguimos aqui, de este lado de la vida, a la par, todos deberían ser días de luto por aquellos que ya no están, por aquellos que no tienen nuestras oportunidades. Tengamos siempre en cuenta, que el día más feliz de una persona, seguramente sea el más desgraciado de otras. Por eso, todos los días son importantes, no obstante somos personas, somos humanos y como tal, parece que si una fecha no esta señalada en el calendario carece de importancia y valor. Pero coñe! dejemos mis utopias e idealismos de un lado. Hoy es festivo, día 1 de noviembre de todos los santos, y por lo tanto, en vez de animaros a todos a que recordeis a vuestros difuntos y personas queridas que ya no están, prefiero felicitaros porque estais ahí frente a vuestro ordenador leyéndome, porque estais vivos coñe! para que celebreis eso, para que vivais, para que sintais y lucheis, para que tengais un estimulo y la fuerza de seguir hacia delante.
Personalmente yo no iré al cementerio, pues yo, no me acuerdo de mis difuntos solo un día al año, sino todos, y siempre van conmigo en mi cabeza, en mis oraciones a un Dios que ni siquiera sé si existe (pero por si acaso...) y cuando muera ya pasaré mucho mucho tiempo en el cementerio, así que prefiero no ser pájaro de mal agüero y no pisar mucho por esos lares.

Recordemos siempre que no muere aquellos que nos dejan, sino aquellos a los que no recordemos y para esto último no hace falta ir al cementerio con unas flores de los chinos. Sí, prefiero ver el lado bueno de un día más, y pensar en los vivos, en la vida y en lo que nos queda por delante.

"El presente de nuestros difuntos, será nuestro futuro, decidid, ¿os gustaría que vuestros hijos llorarán por vosotros un día al año, u os gustaría que llorarán porque estarán vivos un día más, un año más?

Un abrazo, y felicidades a todos por estar vivos.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Reflexión

Hoy me he levantado con la extraña sensación de que se acababa el mundo, y no, no era un sueño. Mientras me duchaba con la radio de fondo escuchando alguna de las tertulias políticas, algo de música en los intermedios y algún anuncio gracioso de los que aún merecen la pena me di cuenta que hoy, solo hoy era el día, la fecha señalada para poder dejar este mundo. Cogí las llaves de casa, estaban frías y erizaron mi piel y mis entrañas. Cerré la puerta y puse rumbo al rutinario trabajo del que aunque no me dejo de quejar, en el fondo es mi pasión. Una vez en la calle y con la brújula marcando mi destino, mis neuronas empezaron a hacerme señales de humo antes de tiempo para que empezara a usarlas. Y sonreí. Me di cuenta que iba con una estúpida sonrisa en la cara, que la poca gente que me cruzaba por las calles me miraba y sonreian, y a la vez me imaginaba que pensarian al verme con aquella cara de bobalicon. Pero me daba igual..En el estrecho margen de tiempo de pasos fríos hacía mi meta me sorprendió el hecho de que hoy no me preocupaba nada, nada absolutamente de la vida, ni la política ni el mal uso que hacen de ella nuestros dirigentes, ni la crisis, ni el desempleo, ni la usura de las personas que se aprovechan de la miseria de otros ("compro oro"...etc) ni la falta de educación de jóvenes y mayores, ni las enfermedades, ni los problemas de los demás, ni los mios propios. Nada de aquello que hacía que todos los días reflexionara y me hiciera estrujarme la cabeza pensando en como solucionarlo o echar un cable a alguien hoy me preocupaba. La pena es que me encontraba feliz. Lo más triste es que soy consciente de que me autoengañaba, nunca supe mentir, ahora no sé ni mentirme a mí mismo para ser feliz un instante. Llego al trabajo y la realidad me abofetea de golpe, hoy no hay trabajo, ha fallecido un compañero, y sí que me afecta e importa. Y me duele el haber creído ser feliz por un lapso de 15 minutos creyendo que no me importaba nada.

"El que intenta justificar su felicidad y bienestar en base al egoísmo, es porque no sabe que tan solo alimenta su soledad, incomprensión y sufrimiento"