martes, 4 de noviembre de 2008

Me-tragi-co-dia.

Lluvia fina cristalina, detrás de mi cristal radio-lúcido, tras mi café e ideas que deciden suicidarse y saltar por los aires en cada baldosa, en cada acera que piso, en cada charco en el que escondo mi tristeza. Lluvia fina, de agua fina; dulce o salada; eso lo dirá la procedencia, o paladar exquisito que lo deguste o le disguste, según sea el destino, la piel donde desemboque… Llueve y me jode, porque desconozco si es en mis ojos, en mi alma o en la calle, si se moja mi piel, si se moja mi rostro, o se humedecen lentamente mis entrañas… Se trata de un escenario medieval, entre arcos, piedras centenarias, de más edad que mis raíces enclavadas ya en este lugar…donde acudí un día frío de verano…y ahora en otro día helador, pero esta vez de invierno; observo el pasar del tiempo, como si formara parte de esta plaza, de esta cultura, de esta ciudad que me adoptó, y por momentos no me deja escapar… “La gente pasa, va y viene, las personas marchan y vuelven…pero no todas regresan…” Niños y abuelos corriendo detrás de ellos; y una mirada que no se inmuta, que grita y nadie escucha, una mirada enterrada bajo tanta tristeza, una lluvia que no cesa… Sigue lloviendo, y de diversos colores son las armas que emplean para sacarme los ojos, ninguno acierta, y no será por el nº de intentos, es lo que tiene ser bajito; que no significa tener miras bajas, pero si probabilidades de quedarte tuerto entre tanto paraguas…Veo colores en el cielo, y no soy daltónico, ni son nubes con formas figuradas…al menos no hoy, pues no puse en marcha mi moto-neurona a trabajar, y claro! A sí me va…solo piso aguas o arenas movedizas… Lluvia fina de cristal que detrás de mi cristal no moja, ni encima ni debajo, pero si empaña mi vida, y aunque lo quiera negar la enturbia. Ya no es la misma. Es como cuando deshaces un puzzle por primera vez, lo rehaces; ya no tienes la misma ilusión, ni las mismas ganas, igual ni lo terminas, pero la vida sigue. No termina en un bache, sea nuevo o milenario, repetido, revivido o de sorpresa. Llueve y me pregunto si las gotas podrán subir de nuevo al cielo, si yo podré algún día olvidarme de todo, de todos, y despreocupadamente ser libre cual gota que cae, y se empotran contra el suelo sin importarles nada. Pero llueve, me mojo, y para variar no traje paraguas, aun pienso el día en que me lo compré, mientras pensaba el porqué, pues sabía muy bien que no lo usaría, pero me hacía ilusión, ay !!! ilusiones; menos mal que de algo alimentamos nuestras almas… Pero hoy, no estoy para pensar, ni rallarme, ni mojarme más. Así que café solo con hielo & bailys, y un buen porrín en el clavel 8 y luego a dormir. July.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

dios mio! eres un artista!me encanta!
la "coti"

July dijo...

Gracias Coti ;)